Turismo excesivo y contaminación
Desde hace más de medio siglo, la construcción de infraestructuras hoteleras, piscinas y campos de golf ha ido de la mano del turismo de masas, cuyo desarrollo se mantiene gracias a un goteo de agua dulce producida con una gran cantidad de energía basada en el carbono. La abundancia de este precioso recurso también ha fomentado el desarrollo de la agricultura intensiva, como el monocultivo de plátanos, principalmente para la exportación. Pero debido a su sabor a cloro, el agua de mar desalinizada se rechaza como agua de mesa, y todo el mundo prefiere saciar su sed con agua en botellas de plástico, traída en contenedores desde el continente. En un momento en que cada vez más regiones se enfrentan a la escasez de agua dulce y recurren a las plantas desalinizadoras, esta investigación, realizada en el archipiélago y basada en testimonios de científicos, agricultores y defensores de la naturaleza, arroja luz sobre las esperanzas, los escollos y las consecuencias de esta tecnología.